Viva el rey y muera el mal gobierno

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Un grito de insurrección ciudadana se hizo sentir en la época colonial, eran los primeros atisbos del despertar de un pueblo que se mostraba cansado de las imposiciones y arbitrariedades sin sentido del mal gobierno. Los ciudadanos, “los comuneros”, vivían asfixiados ante la incesante carga tributaria que les imponía la corona, los impuestos eran el “para qué” de la vida laboral y la torpeza en el ejercicio de la administración pública se había convertido en el sello de la casa.

Mientras los dueños y señores de la ley, acompañados de la siempre servil burguesía; llenaban sus arcas hasta el punto del desbordamiento, los de abajo, la clase trabajadora, no encontraba la puerta para estirar el tiempo y el presupuesto en busca de un mejor nivel de vida, que sin importar cuan intenso fuera el trabajo; jamás lograban alcanzar.

El gobierno había perdido la vergüenza y el pueblo empezó a perder el respeto, las consignas libertarias no se hicieron esperar, el liderazgo insurgente nacido del desespero colectivo surgió en todos los rincones, el pueblo tomó las calles y lanzó consignas al aire:

“Viva el rey y muera el mal gobierno”

Irónica frase, como si de entidades separadas se tratara… De ese tamaño era el arraigo de la ceguera ciudadana y la dominación de las masas a través del yugo de las religiones, que el pueblo, aunque harto al extremo, no podía concebir a un Rey que obrara en contra de su gente, ¿Cómo si su investidura era de origen divino? Dios lo ha puesto aquí – No es posible una mala actuación de su parte – No era el, eran los que lo rodeaban, los malos funcionarios… Ellos eran lo autores intelectuales y materiales de cuanto “robo investido de legalidad” se aplicaba a la ciudadanía.

Hoy los tiempos han cambiado, el rey, el gobernante ya no tiene más origen divino, sangra y se equivoca como todos nosotros, puede ser señalado, perseguido, removido y encarcelado – Hoy ya no hay escudos para la torpeza y la rapacidad en el ejercicio del gobierno.

Ha llegado el momento de la especialización gubernamental, de equipos bien aceitados que trabajen a un mismo ritmo en alianza con la ciudadanía, a la cual se deben.

Conceptos tácticos y de estrategia se escuchan con mayor frecuencia en los pasillos de ayuntamientos, palacios de gobierno y el asiento de los poderes legislativo y judicial. El desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el estado, la sociedad civil y el mercado económico, se constituyen como la demanda básica para todos aquellos que pretendan hacer de la carrera gubernamental su estilo de vida.

 

Ha llegado el momento de un nuevo gobierno

Ha llegado el momento de

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